He navegado
todos los mares
con mi barquito
de papel y anhelos.
He divagado
por el mar de tristeza
por el de la inquietud
el de la soledad y el miedo
he doblado poemas
para construir barquitos
de papel y sueños
buscándote, María.
Desorientado y solo
he vagado
por todos los océanos
por el de la incertidumbre
y por el del terror.
En un agua infestada
con terribles bestias
como la desidia y el pavor.
Ahogado en olas clamando mentiras
por todos los miedos, por todo su odio.
Con los jirones de mi alma
como única vela.
Sólo he encontrado la alegría
entre el maravilloso recuerdo
de tu último abrazo
o ese instante escuchando Mercromina
María
cuando me cogiste de la mano.


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