Tú
ebúrnea piel
Yo
trémula caricia
Nuestros cuerpos
abrazadísimos
en pie, firmes, seguros.
Naciendo
en un mañana de abril
floreciendo
cantando bajo la lluvia
ante aquel maldito viento
severo, abyecto
retorcido
de resentimiento
que arrasa con la Verdad.
Ese maldito siroco
teme a la realidad
de un deseo desbordando
un barranco
de bellísimos sentires.


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