En un camino jalonado
con tu perfecta sonrisa
con un abrigo tejido
de tus albares alas.
Te miro, escucho
aunque nunca lo sepas
cuando nadie me ve
bailo al son de aquella risa
bailo vuestras luminosas canciones
María
bailo entre las divertidas notas
de las Ginebras
Ojos de luna.
Me muevo, inquieto
te miro, te veo
tímido, temo
a mis blancos pelajes
temo
a mis deslumbrantes cicatrices
temo
a estos jirones
desgarros de mi alma
a estas emociones olvidadas
temo.
A que no me abraces
temo
temo
que no me abraces
temo.
Me arreglo los miedos
Me pongo una elegante
casaca
Una gabardina negra
con agujeros de sutil
gracia, armadura de cohibidas
interrogaciones.
Me plancho las vergüenzas
me visto con detalles
de mi rojo halo
con mis mejores canciones
con renacidos versos
con ésta tu Alegría inundando
mi feliz existencia.
Me dejo llevar por
caóticos sentires
para mostrarte
quien soy
para demostrarte
cuanto y como
te amo, María.


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