En aquella senda escondida
sólo suena un eco
una armoniosa melodía
y es el bailar de tu camino.
Escucho la fragancia
de tu seductora esencia.
En tus serenos
silencios
en tus excitadas sílabas
en tu delicada presencia
en tu desgarradora ausencia
se escucha un hermoso nombre
y es el tuyo, María.



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