Cuida
las sabrosas piñas
de aquel añejo
bosque
el pizpireto duende
de los hontanares
de San Marcos.
Tiende sus manos
entre la espesura
de tu sonirsa
casca piñones
con los que alimenta
el canto
de los dulces
pajaritos
que habitan
en tu voz.



Cuida
las sabrosas piñas
de aquel añejo
bosque
el pizpireto duende
de los hontanares
de San Marcos.
Tiende sus manos
entre la espesura
de tu sonirsa
casca piñones
con los que alimenta
el canto
de los dulces
pajaritos
que habitan
en tu voz.
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