Condensa
tus miradas
humo
de un fuego
eterno
arde deseo
arde en pleamar.
Juntos
hasta el ocaso
de ese interminable
poema
que pintaremos
de alegría
mientras
nos comemos
la boca, María.
Reír
desde aquí
hasta el final
de la última
estrofa.
Un párrafo
distante
donde habitan
amor y verdad.
Un verso
esquivo escrito
con tu pintalabios
sobre un espejo.
Escribir
mil y una noches
recitar
tus sílabas
de entrecortada
respiración
allí
en nuestra
playa
desnuda.



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