Respira
el dulce olor
de pálidas flores
de almendro
en una mañana fría
de invierno.
Entre tus besos
entrecortada calada
de tus labios
sobre mi cálida
y sonriente boca.
Respira
respira
respira
expiras
una luminosa
pléyade
de rojas estrellas.
Ópalo deslumbrante.
Luminosa seda
satén
izar la vela de
nuestro barco
saciando anhelos
comiéndonos
los labios.
Indícame
el camino
desde el puerto
hasta
tu lecho.
Ojos de luna, María
María, ojos de luna.
En una risueña
posada
en un apartado
hotel
en aquella pradera
en aquel desvencijado
coche.
Suena una canción
y es la nuestra.
Astrolabios
en sus gemidos
sedientos
bailarines
danzando
sobre las mareas
de tus pasos
sobre mi pecho
desnudo
piernas
camino
mi boca
en tus pies
mi alma
dentro.
Sal deseo,
edén
sal
edén
y gemidos.
Horizontal paraíso
jirones de luna
celosa luz
deseo.



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