En el alfeizar
un pájaro negro de unos
trescientos kilos
me ha estado dictando
la nueva entrada
como Cyrano
con voz grave me ha dicho:
-¡PIO, PIO, PIO espacio pio, pio…!
-Con su voz de bajo me ha dictado:
Eres un paraíso perdido
delicado, salvaje, sutil
Belleza, eres.
Eres una sonrisa escalando
por mi alegría, eres.
Eres la playa a la que
siempre quiero volver
eres.
Vives en un fuego eterno
dentro de mí, eres.
Habitas aquí entre mis dedos
siempre que escribo, eres.
Moras entre la dicha y la
felicidad, eres.
Corrompes la tristeza
Destruyes la apatía
Devastas los miedos
eres.
Eres maravilloso
amanecer
de naranjas y rojos
de labios y besos
de luz, de luz, de tu luz.
Eres una delicada acuarela
y soy el lienzo en blanco
anhelando tus pinceles
sobre mi piel.
Eres.
Soy desgarrado poeta
arrancando de mi psique
la pena, la desazón, el pavor
con tus pinceles
sobre mi piel.
Eres.
Intento ser reflejo
en las aguas de tu belleza
irisada belleza.
Eres.
belleza de interminables caminos
belleza, de senderos ignotos
Eres.
Sendas tras pedacitos
de tu piel, pinceles, acuarelas.
Dibujas alegría sobre mí.
En un vano intento
deseo ser
destello
eco de tu luz.
Te describo
otra vez y una
una y otra vez
entre
dichosas sílabas
felices versos
alegres poemas.
ERES
Eres tú
María.
Eres tú
eres, eres, eres
todos los fonemas
de los versos que recito
ERES.
Reverberas
en mí como una
salve marinera.
ERES.



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