Giro aquel áureo cilindro
Entre cordilleras de besos
Desgarrados besos, descarnados
Tú labios
tú deseo
tú labios
tú alegre oración
tú abrasador
abrazo.
María
María
desármame
en laderas de acantilados
sin fin, voy a provocar
una avalancha
precipitándome
sobre tu cuerpo
desnudo.
Cerca del cielo
Como los budistas
Lanzo
plegarías, oraciones
A Ojos de luna.
Cilindros con salves
Donde aparecen escritos
nuestros nombres
hazlo girar
rotar sobre tu regazo
Ojos de luna.
María
María
templa mis sentidos
con aquel, ahora
estable fulgor
de nuestra llama
de esa vela tras el velo
del incienso
iluminando respiración
dando luz a tu voz
iluminando tu cuerpo desnudo
y sostengo por un instante
mi precario equilibrio
entre tus seguras manos, María.



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