¿Jugamos?

Empecinada en ser alegría

recorres mi mente

traviesa saltas entre

mis ideas, juegas al escondite

entre mi alma y mis distraídos versos.

Eres mis alas, eres tierna golondrina

Eres mis manos, eres divertida partida

De parchís, mientras me como mis deseos

Desarmas mis defensas, y cuento veinte

Antes del siguiente verso


Empeñada en saciar mi sed de Vida

Empecinada en ser divertida Alegría


¿Dónde te escondes bandolera?


Empeñada en ser una felicidad

Que arrasa mis sentidos

No puedo más que latir en cada pulsación

Arrastrándome detrás de esta dicha

Que me empuja desde las tripas

Hasta el teclado, intento perseguir

A esta felicidad lloviendo sobre mí

Seguirla jadeando con las emociones

Desbocadas, y los sentidos a punto

De ser un torrente de agua desbordado

de atronadora tormenta,

ciclón de fuerza María.



El enloquecedor aroma eres tú

Cada aterciopelado sonido tu voz

Eres tú, el delicado tacto de mis manos

Cada bellísimo horizonte eres tú

Tú en cada anhelado sabor, María



Me sumerjo buzo de tu sudor

En los mares de coral, arrecifes irisados

Con tu alegría, y corren mis manos

Por el teclado y sólo puedo grabar

Con estos versos decididos,

desgarrados versos, deambulando

Detrás de tu felicidad

Sólo puedo grabar

tu nombre aquí al final

de este poema, María.

Deja una respuesta

Previous:
Next: