¿Qué hacer?
Si no puedo imaginar
más hermosa belleza.
Distante paisaje
distinguida belleza
distraída, hermosa
distinta, atractiva, preciosa
Ella.
En cada delicado gesto
en tus gráciles maneras
en tu dulce encanto
en tus formas
Ojos de luna.
En aquella senda escondida
sólo suena un eco, reverbera
una armoniosa melodía
y es el bailar de tu camino.
Escucho la fragancia
de tu seductora esencia.
En tus serenos, silencios
en tus excitadas sílabas
en tu delicada presencia
en tu desgarradora ausencia
se escucha un nombre
y es el tuyo, María.
En un torrencial
arroyo de verbos.
En la sombras
con las que proyectas
tu imaginario en mi iris.
En cada fotograma,
belleza.
Una historia inacabada
en tu mirada, María
en cada cráter, reflejos
de luz, de tu luz.
Eres tú que amaneces al alba
iluminando aquella playa
en el mar de la tranquilidad
en el rompiente, olas, mareas y tú
Ojos de luna, reclinada sobre mi hombro.
¿Cómo ser?
Cuando imaginar
espacio más dulce
es anodina mentira.
¡MENTIRA!
¿Dónde mirar?
Si tengo prohibido, ver
con una calumnia, oír.
En esta sinuosa vida
con un cuerpo herido
con un alma accidentada
y un montón de lágrimas
como ligero equipaje.
Frenar, golpear las advertencias
hasta hacerlas pedazos, atomizarlas.
No quede nada, sin miedo, sin angustias.
Con un pulso acelerando,
en tu regazo, entre tus brazos.
Doña abulia y doña desidia
se estanquen, se hundan
en las pútridas aguas
de la contaminada charca
de la indiferencia.
Este rapsoda no va a detener
sus manos, sus anhelos, sus emociones
por su vacío e infantil capricho.
Despertar, ser, estar, ver
verte tranquila, alegre, serena
descansar, entre mis sábanas.
Sea mi halo, manto
de reconstruidos retales,
pedacitos de verdad
un retazal de cálidos sueños.
Convirtamos este frío
averno.
En un seguro manto
de esperanza horizontal.
Donde perdernos sea placer
donde juntos redactemos
un código secreto
de bellos adjetivos
para describir un libro
de interminables páginas
un enciclopedia, de versos dichosos, juntos, María.
Cimientos de algarabía
de alegría, de alborotados verbos
perfilados en todos los versos
que escribiremos, juntos, María.
¡¿Cómo ser?! ¡¿ Cómo debo ser?!
Si no puedo imaginar,
paisaje más hermoso,
distante, distante, oculto
en aquella senda escondida
en ese bailar de tu camino
en la fragancia de tu esencia
en tus ojos de luna creciente
en cada cráter una luz
Y tú despiertas
iluminando mis horizontes
amaneces luminosa belleza.
¡¿ Cómo ser? !¡¿ Cómo debo ser?!
Cuando imaginar,
espacio más dulce,
es mentira
¡MENTIRA!
Porque no entiendo,
ya no comprendo.
Las letras ni sus silabas.
Ni su origen ni su fin,
Incomprensible, indescifrable, borrosa.
Torna Belleza lejos, lejos, torna difusa.
Sin entonar tu rostro
sin sentir tu presencia
sin ser las huellas de tus pasos,
María.
BELLEZA
¡¿Cómo ser?! ¡¿Cómo debo ser?!
Si no puedo Imaginar
más hermosa belleza.
Si no puedo siquiera imaginar
la belleza
sin tu presencia, María.

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