En el templo de tu cuerpo
las columnas
son carcajada
corintia alegría.
Nunca he nadado tus olas
me mata deseo
nunca he besado tus paisajes
le rezo a Selene para serene
mi deseo.
Para aplacar este fuego
rebosando mis días
de recuerdos futuros
de días colmados
de sonrisas y abrazos
de abrazos y besos
rendido en tu regazo, María.


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