Lentamente
describo horizontes
de abrasadores
ocasos
arrancado
de tu edén
palpitantes
susurros de
esperanzado
placer.
Placer
en cada latido
Placer
en cada gemido.
Desnuda
indómita
salvaje
Ojos de luna.
Clavo mis manos
en los relieves
de tus columnas.
Desde tus pies
hasta la cintura
en el templo
de tu alegría.
Con los parpados
rendidos
abro una senda
de caricias
en tu torso
desnudo.
Tus manos enredadas
en mi albar
cabello.
Me llamas
Vi
Cen
y atiendo tu voz
y susurro
despacio
tu nombre
Ma
rí
a.



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