Te escucho recitar
aquí en mi regazo
a un jarrón lleno
de enamoradas margaritas
poemas de pasión desenfrenada
una avalancha de verbos
enredados en tu lengua.
Trazando grácil
una enorme silueta
de sudor y piel
tormenta
de un tórrido verano
de ardientes sílabas
deslizo mis labios
por tu pecho desnudo
Robo jirones
de entrecortada respiración
Juego en tu boca con tu risa
hallo recónditos fonemas
dentro de tu boca, sumergido
en el mar bajo tu sonrisa.
Ahora declamas
una alegría
contagiosa y no puedo parar
este copioso atasco
de emociones
dichosas, en cada estrofa
una carcajada
y en cada labio
mi lengua recorriendo
ignotos y salvajes
paraísos.
Canto mis salves
Con mi ardiente séxico
escribo versos para amarte
María, para ser parte
de ti, allí hundidos
enterrados en un
parsimonioso
paroxismo.
Dulcísima muerte.
En tus grutas recorro
un edén
verde esperanza
salvaje y serena
selva de sentires
felices.
Parafraseo a Hernández
verseo <<encima de los fusiles
y en medio de las batallas>>
Compongo sólo para ti
una armoniosa melodía
una dichosa sinfonía
tocada con virtuosismo
sobre cada pedacito
de tu cuerpo desnudo
María.



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