Con la insolente máscara
de la distancia, olvido
la pena y desazón
Les veo el deforme rostro
Noto su hedor, apestan
con displicencia las miro
como a dos viejas estatuas
desquebrajadas.
Escribo versos enamorados
Describo amaneceres, escarlata
Redacto latidos apasionados
Y susurro despacio, delicados
Versos de seda, sílabas de coral
Y vuelan distraídas dos golondrinas
Entre mis manos, María.
Vistes de alegría esta mañana estival
Vistes con rotos, rojos y roqueros
Vaqueros, seduces, a este solitario
Rapsoda con tu luminoso amanecer
esta tórrida mañana
De un feliz septiembre.
Eres cálida mañana y vespertina
Taza de té negro, eres.
Eres cada dulce aroma
De todos los pastelitos, eres
Crema, nata y merengue, eres.
Eres un atardecer, eres.
Eres los labios, eres.
Quiero saber
Eres los besos, eres
Quiero morder
Eres una noche sólo
Quiero saberte
Sólo contigo, María
Quiero morderte.



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