Escalar las copas de tus
enormes árboles,
para verte alegría
para soñarte, María.
Las cortezas arañan mis brazos
curados con una venda
de optimismo
cubiertos de esperanza
asidos a la más profunda belleza
de tus manos, María.
Me alzo con cada ligero
susurro lleno de confianza
Enredarme en tus eróticas hojas
para besar tus flores.



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