Donde termina el camino
dulce y distinguido sendero
construido en tu presencia
con tu desgarrador aroma,
allí, cerca
de tu codiciado cuello
dentro de tus labios
en el mar bajo tu sonrisa
sumergido en las olas
de tu alegría.
Esgrimes una exquisita sonrisa
y decido batirme en trágico
duelo contra ese exuberante
rimero de felicidad
copioso país de la dicha
vivo buscando el sinónimo
perfecto, para tu jodida sonrisa
para tu opulenta alegría
rimo alegría con María
indago tras ágiles verbos
sutiles nombres, delicados adjetivos
para tu sonrisa.
Pasión, deseo, anhelos
Y te llamo en cada apóstrofe
¡¿Dónde te escondes, María?!
Sin prisa desgarradora brisa
Del campo las eras
De tus labios roperas
Del tiempo los cielos
y con tu alegría, María.



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