OJos de luna

hortelano


Una feroz tormenta

sonando en mi muñeca

mientras te espero

bajo la parada del autobús.


Suenan latidos

en mi nerviosa muñeca

como el alegre engranaje

del reloj corriendo alerta.


Mi inquieto pulso

corriendo

un instante huye

como un soplo de vida.


Una cálida tarde

de reclinados

recuerdos

en aquel parque

Vivo

en mi anhelado porvenir.


En un campo de pétalos

con aroma a futuro

en el que cruza la noche

una estrella fugaz

cargada de deseos.


Los días ligeros

al compás de la lluvia

entonan una canción

de deliciosa armonía

en las mañanas de abril.


Nubes de algodón

recién nacidas

empapadas de vida

de nosotros, María.


Tus ojos atraviesan

la tormenta, tus ojos tornan

calma, paz, luz, tus ojos

descubren un distante

horizonte de sueños

sencillos y preciosos.


Con tu perfecto retrato

enmarcado

con recuerdos y anhelos.


Recorro caminos

de alegría y esperanza

en mis solitarias noches.


Empapados de dicha

Sumergidos en tu sonrisa

María


De carcajadas

mojados, calados

hasta los huesos, María.


Besos llueven

llueven labios, llueven

los salvajes latidos

de tu alma en mi boca


Nos comemos los anhelos

nos mordemos la sonrisa

caricias, a miles, caricias

interminables, María.


Arrancamos la tristeza

los pesares, el miedo

y los temores.


Despedimos a soledad

con un insolente, hasta nunca

Para recibir, entre tus brazos

confianza, sinceridad, verdad.



Riego mis ojos con tu sonrisa, María.

Soy hortelano de tus labios

Pienso sembrar infinitos besos

en los canteros que labraré.


En nuestra pequeña huerta

que será, una frondosa selva

de jugosos tomates, enormes

rojos y riquíiiiismos.


Como un frondoso bosque

nuestra alameda

junto al cauce bravo,

con quien hablamos de futuro

de instantes juntos, María.

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