Nacer
mientras
estiro los brazos.
Nacer
como si pudiera alcanzar
tu latente recuerdo
y abrazar tu feliz halo
alzando las manos.
Nacer
allí en el cielo celeste
de nuestra
parda habitación
que saluda a tus ojos
por primera vez.
Nacer
entre unos muebles viejos
que sueñan unas emociones
por descubrir, enredado
en tus mechones cobrizos
sumido en un sueño lucido
Nacer, María, renacer
Entre tus manos, ser
Vivir, anclado en tu respiración
Con el mismo aire
Con un hado rojo y deslumbrante
Con un horizonte, nacer.
Nacer, María, renacer
Nacer, María
Nacer
Entre mis sueños moras
Habitas dentro de mí
Nacer, descubrir, amanecer
María, entre mis dedos
Teñidos de esta tinta
Enamorada.
De estos versos felices
De esta alegría
Que me parte en dos
Y me muestra delicados caminos
Sin fin, en las líneas de un porvenir
De risas, flores, de besos, flores sinfín
De Labios, geranios y tus rojos
AMOR.
Sinfín de rojos, de labios, escarlata
pétalos, aromas, geranios, sándalo
y tus piececitos marcando descalza
caminos cuando sales de la ducha
y yo empapado de ti,
calado hasta los huesos
con ríos de agua clara y cristalina
Nacer.



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