Visitar tus ojos quizás abril,
quizás primavera,
quizás mañana y pasado mañana.
Quizás verano en nuestra playa.
Quizás
siempre.
Sentarme en tu iris
Tumbarme en tu sombra
Y quemarme los dedos
Con tu espalda desnuda
Acariciar con delicadeza
Cada centímetro de tu piel
como aquella mañana
aquel amanecer juntos
en Benicasim.
Llorar de alegría
Reírnos de sus miserias
Reñir como adolescentes
Soñar como niños
Vivir como aborígenes
Sentir como salvajes, comanches
acariciando el deslumbrante fuego
danzando alrededor
de una hoguera de increíble candor
quemarnos los sueños
desde aquí hasta el final
de la última frase
de ese párrafo esquivo,
que hemos de escribir juntos.



Deja un comentario