Anhelar ser luna, ciclos,
vida, espirales
para dormir acunado por tu sonrisa.
Llenar de alegría
cada desbocado deseo.
Avalanchas de flores arrasan
con polen
el último rincón
de tu bendita espalda
como un campo
de frutales carcajadas.
Alegría de ramas infinitas
de caricias sin tocarte
de besos sin morderte
alegría de ramas interminables
en tus ojos de luna.
Tus ojos de luna, María.
Probarnos una vida a medida
hecha de confianza.
amar la roja esencia de tus labios
tallar un eclipse perfecto
sobre la incertidumbre.
Desvestir tu silueta y desnudarnos de miedos.
Dejar caer los enamorados pétalos.
Reclinadas las murallas,
rendidos, tumbados
abrazadísimos
desaparecemos en un lecho de polen
y altísimos sueños
juntos, María.



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