OJos de luna

3 de octubre

Son las once menos veinte

Apenas he despertado

De un letargo de veinte años

Me dejo llevar por tu sonrisa

A un valle de alegrías donde florecen

Dientes de león por doquier

Y los días son de bruma y volutas de mis cigarros

Estás tumbada sobre mi regazo y hoy sólo quiero

Decirte gracias

Gracias por existir

Gracias por estar

Gracias por ser

Me dejo vencer y su odio se vuelve pequeño, ridículo como ellas.

Me dejo ganar por tu inefable felicidad, y su histriónica actuación resulta patética.

Gracias, por existir, por ser, por estar, María.

Los días se han vuelto

caricias de miel y les pido deseos a las flores de caramelo

Los días se hacen más estrechos, pero todavía caben mil versos más

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