Son las once menos veinte
Apenas he despertado
De un letargo de veinte años
Me dejo llevar por tu sonrisa
A un valle de alegrías donde florecen
Dientes de león por doquier
Y los días son de bruma y volutas de mis cigarros
Estás tumbada sobre mi regazo y hoy sólo quiero
Decirte gracias
Gracias por existir
Gracias por estar
Gracias por ser
Me dejo vencer y su odio se vuelve pequeño, ridículo como ellas.
Me dejo ganar por tu inefable felicidad, y su histriónica actuación resulta patética.
Gracias, por existir, por ser, por estar, María.
Los días se han vuelto
caricias de miel y les pido deseos a las flores de caramelo
Los días se hacen más estrechos, pero todavía caben mil versos más
Entre tu sonrisa y mis manos, amor.


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