Acaricio altas y silvestres flores
Con las manos cantando una sinfonía de polen
Con un delicado susurro recorro tu piel
Despertando sutil seda
Cubro mi cuerpo
Con el abrigo de tus manos y me dejo abrazar
Me hago pequeño
Abrazarte dejarme vencer abrazarte dejarme ganar
Allí entre mis mejores recuerdos
aquí entre tus brazos, allí entre tus carcajadas
De miel y polen, estigmas enamorados y aromas
Quebradizos olores, rotos entre tus manos
Ternura y paz, paz y ternura.
Soy esta suave brisa tersa
Soy una tela con los estampados de flores
cientos de flores altas y silvestres flores, salvajes
Como tú, María.
Me dejo vencer abrazarte, dejarme ganar
Entre tus brazos, despacio con una interminable dulzura
Sostienes mi mundo
eres los cimientos y el cielo
eres tierra y éter
eres refugio y libertad, María.
Los días se hacen sensibles dientes de león
Y se fugan de mis manos con aquella suave brisa, los deseos
El otoño a la vuelta de tus miradas a la vuelta de tus pasos, musa.
Los días tornan ligeros y los sueños pasajeros
Con las maletas cargadas de anhelos
Entre la ropa siempre llevo una cazadora vaquera
Por si te da por viajar conmigo allí al otro lado de la frontera de tus ojos de luna.
Los días se hacen más estrechos
hay días que parecen leve bruma
en el mar de tu sonrisa.
Los días se llaman María y tus sueños siempre han sido los míos,
pues los míos siempre,
siempre, siempre
llevan tu nombre, María


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