Soy la gatera en tu camisón y ronroneo entre tus piernas.
Soy el hilo fino de seda de tus cendales y desvisto
Con tenaz ternura tu salvaje delicadeza.
Soy tierra bajo tus pies y barro termal en la plenitud de tu cuerpo
Frágil, despojado, desarmado, desnudo.
Eres una senda escondida allí entre los enormes álamos.
Eres un lago de luz en medio de un campo de frutales delicias.
Eres arraigada raíz aquí en mi pecho
Hoja verde esperanzada
Frondoso árbol y aroma de sus flores.
Nacen tus frutos aquí entre mis caminos
Y cada instante anhelo ser la savia de aquel sendero
La sangre que fluye en tu pecho
Latir al unísono
Sonar acompasados, María.



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