Órbitas de fuego en elípticas con la mirada de aquella estatua marmórea.
Alma despierta y tu dulce peregrinar torna barroca alegría.
Allí donde nadie ve, tú floreces, en aquella etérea y vaporosa ropa con la que vistes tus movimientos, con rotos negros y roqueros jirones de vaporosas telas, adornas tu silueta felina con delicada precisión de arrebatadora quietud.
Tallas bellos horizontes con nubes de algodón donde todo es sutil, suave, delicado.
En los pliegues de alma, en un oasis rodeado de infinitas dunas, con olas atrapas sendas luminosos para lucirte alegría, para soñarte felicidad.
En tu largo viaje decides renacer como un ave de fuego, escondida tras el reflejo de aquella extensa laguna donde la calma parece esperar, sólo por verte aparecer mirando en tu interior.
Caminar por afilados riscos en una cordillera donde besar tus ardientes cumbres sea un viaje de exploración interior, de apasionados anhelos. Para beberme el olvido y ser juntos, memoria, recuerdo y un futuro en el cual deseo convertir los instantes que viviremos juntos en pura y sincera felicidad.

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