Ojos de luna

Prosa poética, meditación y búsqueda. Sobre el ser, el lenguaje y la belleza, escrita con el pulso de la emoción más que con la razón.

Jude ( VizenRojo)

En este blog busco la belleza como redención del dolor, salvación del vacío, camino de baldosas amarillas y destino soñado. Explorando los más recónditos escondrijos de mi alma. Redactado con recuerdos futuros. En el centro de este proyecto está Ojos de luna, musa, principio, nudo y final de estos versos en estos errantes párrafos, vagabundos.

Una tormenta, un huracán, sonando en mi muñeca mientras me resguardo bajo la parada de un autobús que se retrasa, suena cada latido en mi muñeca cómo el alegre engranaje de un segundero corriendo alerta, igual a mi inquieto pulso, corriendo un instante que huye, un momento escapista, cómo un soplo de vida, una cálida mañana de primavera, una estrella fugaz cargada de deseos.

Los días se hacen ligeros al compás de la lluvia entonando una canción que es una nana suave, leve, sutil y la luna allí colgada de tus ojos verdes. Como dos rayos atravesando la tormenta que torna calma y paz sólo a tu lado. Sólo con tu recuerdo.

Con las ropas empapadas de felicidad, jarreando alegría, calados hasta los huesos. Besos llueven, llueven labios y nos mordemos, nos comemos la boca nos mordemos con los ojos, caricias con los labios, nos arrancamos la tristeza de la piel y nos abrigamos de la fría soledad, con abrazos.

Riego mis ojos con la sonrisa de la musa, anuncia un huracán de pasiones, corriendo sobre mi piel lejos del grito lejos del ruido, callados besos y nos mordemos con trémulos impulsos, irrefrenables deseos y nos vamos lejos, lejísimos, con callados gemidos.

Tu vuelo de alegre vida, tus verdes ojos, vuelas con tus dulcísimas alas tornas luz la calima, vuelve feliz lo anodino, el desdichado grito convierte en dulce melodía, curativa miel torna el hiriente veneno, la hiel caricias, vuelve, vuela entre mis dedos

-¿ Quién eres? ¿ Cómo he de llamarte? – Soy Ojos de Luna.-

En el barro peregrino de la superficialidad, torna un monótono canto en la más dulce melodía, rebosando alegría, rezumando sonrisas gota a gota lloviendo eterna sobre mí, cayendo suave como llovizna, como un pañuelo de seda enredado en el viento, mecido, movido por una tenue brisa.

Eres alegría en un sueño lucido, real, vivo, palpitante, latiendo con brutal fuerza, invocando al deseo a perderse deslumbrado por entrar en el seda de tu luz. Construyendo en el éter el  mayor de los silencios. Disipa la somnolienta niebla con una intensa llama y el incienso aromatiza el templo que creas con tus presencia, en silencio, se hace espesa la sangre sumiendo a este escribiente en tranquilidad y paz. De una verdad sólida, espesa sangre cada nota más espacio cada pausa más despacio.

Los días se hacen ligeros al compás de la lluvia y bailamos al son de la tormenta. Riegan sus besos una copa roja de Rioja, y como dos romanos nos bebemos hasta la cepa de garnacha, en el paseo inundado de vida hay una sombra que me ama, quizás sea la tuya, Ojos de Luna. Hay una hoja deslizándose desde la copa hasta el suelo, entonado tus pasos como si fueran una canción, susurrando en un lenguaje extraño palabras de amor, disolviendo la tierra en fina arena para ser una caricia de tu luz.

En la viña junto a la casilla de Ojos de luna hay cientos de racimos, en cada gajo un momento de su mano, se hacen ligeros los sueños, se hacen reales de tu mano, un mapa en tu mano, un mapa con destino a la alegría, un viaje a la felicidad, sino, destino dibujar las líneas de nuestros caminos en sus manos, eres el rocío de un desierto donde las dunas cantan tus melodías, un oasis de luz entre la más obtusa oscuridad, brillando allí en el cielo marcando un destino de aromas y labios inundando todo con la más dulce presencia.

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